Ejemplo de turismo arquitectónico

El Informador

2018-09-09

Con un arraigo popular por su celebración religiosa, la Ruta del Peregrino es una tradición bicentenaria para los jaliscienses. Desde hace casi un decenio, su recorrido entre Ameca y Talpa se enriquece por una serie de piezas arquitectónicas que se insertan en el paisaje, obra de arquitectos nacionales y extranjeros. Con el objetivo de incentivar el turismo arquitectónico, el Centro para la Cultura Arquitectónica y Urbana (CCAU) realizará el próximo octubre un segundo viaje a la ruta, con la guía de Luis Aldrete. La primera experiencia fue en 2017.

Aldrete es uno de los arquitectos con obra dentro de la Ruta del Peregrino, con un par de albergues proyectados: el de La Estanzuela y El Peregrino. Aldrete es egresado del ITESO, forma parte también de la exposición “Después del jardín”, actualmente en el Instituto Cultural Cabañas y que recoge 50 años de la carrera.

Sobre este par de albergues, Luis Aldrete platicó: “En época de peregrinaje es duro: empieza a hacer mucho calor, está muy seco. El camino es difícil, la tierra está muy suelta en muchas partes…”. De allí la necesidad de tener albergues funcionales para los fieles que hacen el recorrido. Los días habituales del peregrinaje son alrededor de los días santos, pero “Hay otras épocas del año en donde es mejor: octubre es una fecha buenísima, ya pasaron lluvias, está verde, los paisajes son maravillosos”.

Durante el tiempo de mayor peregrinaje la afluencia de creyentes crece exponencialmente, con un cálculo que supera los dos millones de personas según las autoridades. El papel de los albergues es importante en ese sentido, aunque con limitaciones para tanta gente: “El tamaño de los albergues es insuficiente para resguardar a todos. La estrategia que se utilizó para tener alternativas fue trabajar sobre módulos. Lo que provoca es que al poner una planta base se puede ir creciendo, si se necesita mayor capacidad. Se adapta a las diferentes topografías del lugar: una planicie, la pendiente. Lo que de alguna manera se pensó en su momento fue generar espacios alrededor para que la gente que los visita pudiese acampar alrededor. Es un complemento”.

Pero este viaje del CCAU por la Ruta del Peregrino tiene lugar en una fecha menos concurrida. Sobre la dinámica, Luis dijo: “Se divide en dos partes, dos días: el primero hacemos un recorrido donde llegamos a varios de las piezas que hay, en coche. El segundo día es caminando una parte de la ruta, terminamos de ver todas las piezas”. Al terminar, los asistentes conocerán bien las piezas, “Lo que significan, el contexto natural y social, cómo funcionan, su significado en relación a esa connotación de peregrinaje y cómo detonan otro tipo de actividades”. Esto porque el proyecto turístico buscó también que detonara la zona: “hacer actividades alternas, no solo un peregrinaje religioso, aunque las piezas están ligadas a ese comienzo”.

A la par de apreciar las obras, la gente que acude a la ruta se topa con otras bellezas y atractivos: “Lo más bonito es el paisaje. La ruta comienza en Ameca, que tiene algunas curiosidades, hay que conocerla. Termina en Talpa, su iglesia es muy bonita, sus características muy propias del lugar: la artesanía, la gastronomía”. El resto de los pueblos en el camino guardan igualmente varios elementos llamativos para quienes gusten de apreciar la arquitectura: “En términos arquitectónicos es la riqueza de la arquitectura vernácula, hay cosas que son bellísimas, algunas chimeneas”.

Luis Aldrete recordó que el proyecto arquitectónico fue una iniciativa de la Secretaría de Turismo de Jalisco, cuando la encabezaba Aurelio Rocha. El proyecto de obras arquitectónicas y artísticas dentro de la Ruta del Peregrino fueron otorgados a Tatiana Bilbao, quien “al ver la temática y la dimensión del proyecto le propuso a la Secretaría de Turismo que al proyecto se invitaran diferentes estudios de distintos países”, recordó Luis. Tatiana, Rozana Montiel y Derek Dellekamp hicieron la curaduría.

Toque internacional

Quienes realizan el trayecto se encuentran en dos ocasiones con dos espacios diseñados para apreciar el paisaje: el Mirador Los Guayabos, de HHF Architects, y el Mirador Espinazo del Diablo, de Alejandro Aravena y Diego Torres. El chileno Aravena recibió en 2016 el Premio Pritzker, máximo galardón otorgado en el mundo de la arquitectura.

Sobre los miradores, Aldrete platicó: “Funcionan todos como hitos en el paisaje. Hay una torre que no es precisamente un mirador, pero está en uno de los puntos más altos del paisaje: al lado hay una vista bellísima, no es un mirador pero marca el punto. Después está la pieza que está en Los Guayabos, los arcos: es una planicie que se forma dentro de una pendiente. No tiene mucha altura la pieza, pero al subir hay una vista panorámica donde contextualiza lo que hay alrededor”. De la pieza de Aravena, Luis resaltó: “lo que acentúa es el paisaje, se levanta un poco de la tierra y nos pone por encima de los árboles. Marca lo que ya veíamos, pero lo pone dentro de un marco y se maximiza la vista”.

Además de arquitectos, dentro de las obras construidas para embellecer este peregrinaje hay piezas de artistas internacionales, como el chino de Ai Weiwei, quien colaboró con la Ermita de piedra. Otra ermita es la de San Rafael, hecha por Derek Dellekamp y Rozana Montiel.

A seguir el camino

Más allá de la Ruta del Peregrino y las obras, Luis Aldrete espera que el interés por conocer la región crezca: “Que se detonen más cosas: muy cerca están los Guachimontones, un poco más lejos está Mascota y San Sebastián del Oeste: es toda una zona que puede detonar más con estos esfuerzos. Tiene unas cosas increíbles”.

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Asiste

Viaje Ruta del Peregrino del CCAU, con Luis Aldrete como guía, salida sábado 6 de octubre, 8:00 horas; regreso domingo 7, 20:00 horas. Costo del viaje: $2,800 pesos. Incluye transporte, seguro de viajero, comidas, una noche de hospedaje en hacienda, agua y snacks. Mayores informes en 331 329 0132 y ccau.info@gmail.com.

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