De ingenio y olvido. Dispositivos urbanos para la experimentación científica.

Juan Nepote

2019-11-21

Las ciudades también son lugares para experimentar: enormes laboratorios para la imaginación. Aunque lo olvidemos con frecuencia, los ritmos y las texturas de las ciudades mucho tiene que ver con la ciencia y la tecnología. Esto es particularmente notorio en Guadalajara, donde buena parte de la arquitectura más notable del siglo pasado tuvo su origen entre ingenieros; y así fue que algunas de sus azoteas se poblaron de telescopios y otros instrumentos para comprender el mundo o que un grupo de personajes singulares decidió trasladar un edificio para dejar espacio al ensanchamiento de las avenidas que abrirían para las puertas de la modernidad. Aquí navegaremos por algunas historias que nos ilustran los usos científicos de la ciudad, entre observadores del cielo y el clima, inventores de técnicas para la construcción de materiales constructivos, calculistas de la regularidad de los terremotos e ingeniosos urbanistas que nos recuerdan una dimensión olvidada de la historia cultural de Jalisco: la creación científica como ejercicio de la innovación, y de paso nos recuerdan aquella certeza de Bertrand Russell: El conocimiento de hechos curiosos no solo hace menos desagradables las cosas desagradables, sino que hace más agradables las cosas agradables.


Entrada libre